COACHING PARA FAMILIAS DE ADOLESCENTES¿Te atreves a mirar la adolescencia con otros ojos?

LA RIQUEZA SE ENCUENTRA EN SU INTERIOR. TE INVITO A DESCUBRIRLAIMG-20151010-WA0010

Buenas tardes de nuevo. Con el comienzo de año me he puesto mis pequeños o grandes objetivos para trabajar, perseguir y conseguir durante el presente año. Pretendo que no sean objetivos sólo míos, sino que deseo compartirlos con vosotr@s. Que os motiven para también ser los vuestros en la medida que os despierten interés. La intención es la gran palabra que desde hace unos años he descubierto. Poneros a pensar, sin INTENCIÓN no nos movilizamos. La intención es la que despierta la ATENCIÓN, la PERCEPCIÓN y la ACCIÓN.

Durante el mes de diciembre estuve dando varias charlas a padres de adolescentes, presentándoles las características más importantes que viven, sienten y hacen sus hij@s. A raíz de ellas, me puse como OBJETIVO: “Poder transformar la mirada  que tenemos sobre la adolescencia”

Las familias me contaban que en ocasiones desean que esa etapa pase rápido y sin muchas complicaciones. Os invito a no dejar pasar esa etapa maravillosa rápido, como algo que no deseáis. Es cierto que se trata de una etapa con muchos cambios (físicos con la pubertad, emocional con las hormonas en funcionamiento y los nuevos pensamientos que hacen sentir de manera diferente a los chavales, intelectual, social con nuevas relaciones y moral con el descubrimiento de la justicia). Se trata de una etapa de la vida que no volverá y que es muy interesante acompañar.IMG-20151222-WA0017

Me gusta compartir con las familias que es de interés propio conocer cuanto más mejor, acompañar lo más que se pueda. En realidad, estamos educando como en las demás etapas de la vida de nuestros hij@s. Y en cambio en esta parece que nuestro papel se limita a poner horarios, repartir tareas domésticas y a controlar todo lo que haga fuera de casa por miedo a un sinfín de cosas.

Hay un pequeño cuento que dice  ” Erase una vez un hombre que regala gusanos de seda a su hijo y éste va alimentando a los gusanos hasta que se hacen capullos. El mismo niño siente felicidad cada vez que uno de ellos se rompe y observa la preciosa mariposa que aparece ante él. Pero hay un capullo que no se rompe y es el propio niño, el que con su deseo de ayudar a crecer, rompe él mismo el capullo. Lo que a continuación pasa le entristece, pues no le ha dejado tiempo suficiente al gusano para desarrollarse dentro del capullo y transformarse lo suficiente en la gran mariposa que esperaba ser. cuando sale no tiene suficiente fuerzas en sus alas y al poco tiempo fallece.”

La familia de los adolescentes tienen estas dos opciones también. Podemos alimentar de amor, responsabilidad, respeto, seguridad, cercanía, complicidad…. a nuestros hij@s para que ellos vayas transformándose  en las personas  adultas que desean ser en el  futuro; o podemos inyectar objetivos propios, tareas a realizar, desconfianza y control sobre ellos.  Yo os invito a reflexionar con cuál de ellas os sentís más a gusto y os identificáis como familia.

Nuestros hijos se muestran muchas veces pasiv@s y creemos que son vagos. Os invito a cambiar esta percepción que tenemos. Los adolescentes están en momento de cambio corporal intensivo. No sólo me refiero a los cambios hormonales que van a definir su identidad sexual, sino a cambios físicos de crecimiento de huesos y músculos. Todos estos cambios les acarrean cansancio, falta de coordinación oculo-manual, sentirse desproporcionados en su propio cuerpo. Es por todo ello que en muchas ocasiones se ven obligados adoptar posturas que a nosotros nos incomodan (se sientan con la rabadilla en vez que con la espalda recta por ejemplo).El adolescente está reflexionando la imagen que desea tener frente al resto. Vive momentos de angustia al no saber tomar decisiones. Se deje llevar de lo que dice, piensa, hace y viste la pandilla ala que pertenece. Pero esto le hace sufrir ya que en ocasiones no coincide con sus propios pensamientos. El miedo a la no pertenencia, le obliga a realizar cosas que tal vez no desea. Se ve inmerso en una encrucijada entre la presión familiar y la presión grupal de sus iguales. Está constantemente en búsqueda de su identidad.

Si por un momento conseguimos ponernos en su lugar, entenderemos reacciones que tiene el adolescente y que no entendemos. En muchas escucho reflexiones como “Es que no me escucha” “Parece que lo hace adrede” “Sólo quiere fastidiarme” “Sólo desea conseguir lo que le interesa”……

¿Qué podemos hacer como familia, qué objetivos nos podemos  plantear para afrontar mejor, con mayor disfrute este período tan intenso?

Escuchar es la palabra mágica. Pero una escucha activa, participativa por nuestra parte, con intención de recibir lo que nos quieran comunicar abiertamente, con confianza y seguridad. Me refiero no sólo a una escucha en conversaciones tranquilas que podamos motivar, sino a una escucha corporal, de predisposición abierta, de acercamiento. De esta manera el adolescente se sentirá en un espacio seguro donde pueda abrirse a sus inquietudes. Os invito a crear momentos de escucha activa donde poder entender los mensajes verbales y corporales que nos emite el adolescente.

El juicio es el segundo elemento a cuidar. Nuestra mente nos inunda a pensamientos de todo tipo. Muchos de ellos son juicios sobre los demás y en especial sobre nuestros hij@s. Como familia deseamos que sean las mejores personas del mundo. ante cualquier fallo emitimos juicios. Os invito a cambiar los juicios por preguntas. Cuando los adolescentes hacen lo que hacen, seguramente esté motivado por objetivos que desconocemos. Si preguntamos, nos ayudamos a transformar nuestra mente. 

Qué importante la paciencia.  Se trata de una etapa difícil donde es importante mantener la calma. Os invito a practicar  control de la respiración, practicar mindfulness de manera periódica para que de manera espontánea  surjan estas herramientas cuando aparezcan momentos críticos.

Observa a tu hij@. Mira con atención sus movimientos, qué hace y desde dónde lo hace, qué pregunta, qué comenta, como opina de las conversaciones que traigan. Descubrir las necesidades que están detrás de las emociones que manifiesta es entrar en su mundo. Os invito a conocer más a vuestros adolescentes mirándoles con más atención.

Empatiza con el adolescente. Ponte en su lugar. Ponerte en sus pensamientos, en sus emociones  te ayuda  a descubrir las justificaciones de sus actos. Entenderás  más y mejor  lo que hace. Os invito a cambiar de posición y ocupar el lugar del adolescente para entenderlo.

Refuerza sus intenciones de comunicar, de participar. Asigna responsabilidades. Le ayuda a crecer y madurar cuando tiene retos a los que enfrentarse. Además le ayuda a descubrir sus capacidades. sus habilidades y aumentará su autoestima. Os invito a repartir las tareas domésticas, a darle participación en la decisiones familiares en la media que su madurez para aumentar su conocimiento sobre sí mismo y aumentar así su autoestima.

Deja hacer, Ama y cuida a tu adolescente para que se quiera.

Me encantaría motivaros a conseguir vuestros propios objetivos para este año. Mejorar  vuestra relación con vuestros hij@s adolescentes puede ser uno de ellos. Ánimo

Mar Sánchez

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